Lunes 03 de Octubre de 2022
 

           
A 19 años del secuestro de Christian Schaerer, su paradero es un misterio
Corrientes - Interés General
21/09/2022 09:02:00
A 19 años del secuestro de Christian Schaerer, aún sigue vigente una recompensa de un millón de pesos ofrecida por el Ministerio de Seguridad de la Nación para quien otorgue información que conduzca directamente a encontrar al estudiante correntino, quien se halla desaparecido desde el 21 de septiembre de 2003. Cuando fue secuestrado, Christian cursaba la carrera de Derecho en la Universidad de la Cuenca del Plata y tenía programado viajar para hacer un posgrado en Alemania. Rodolfo “Ruso” Lohrmann y Horacio “Potrillo” Maidana, que permanecen detenidos en Portugal, son considerados los líderes de la banda de secuestradores.

Ambos fueron indagados en 2018 en una prisión lusa por el fiscal federal correntino Flavio Ferrini y el suspendido juez Carlos Soto Dávila, y están formalmente procesados por el secuestro y asesinato de Christian Schaerer. Solo resta su extradición, que fue aprobada por la Justicia portuguesa, pero que está pendiente de ciertos requisitos procesales de ese país y de un requerimiento de los tribunales de Bulgaria, ya que Lohrmann estuvo preso allí y se escapó en una fuga cinematográfica por la que aún debe rendir cuentas. Él ya pidió formalmente el año pasado que se le permita unificar todas las penas y cumplirlas en la Argentina.

En una carta enviada algún tiempo atrás al diario Clarín a través de su abogado, Lohrmann contó: “… Luego de robar por Sudamérica regresé a Argentina en 2002. Estaba todo mal en el país. No había dinero con eso del corralito y todo el mundo tenía sus ahorros en la casa. Cómo sacárselo era la pregunta del millón. Yo, casas de escruche, fueron muy pero muy pocas las que hice. Entonces me armé una banda para hacer secuestros y así empezó todo otra vez, haciendo líos por todos lados”. “Cuando vinieron a visitarme el juez federal, el fiscal y el fiscal general de la República, no declaré. Hablamos de la vida, de todo un poco, pero cuando me quisieron interrogar, dije que no iba a hablar. Me ofrecieron arreglos de todo tipo, protección y todo lo que ya conocés de la ley del arrepentido. Y una condena menor a la mitad de la que me correspondería si declaraba, pero me negué a hacerlo”.

“Mi abogado me trajo la causa completa: los fallos, las condenas y todo lo que hay en Casación. De eso por ahora es mejor no entrar en detalles. Lo único que te digo es que a todo este lío lo armó un caño largo arrepentido que no aguantó la presión del zapato que le apretó el pie. Y para limpiar su culo hizo condenar a 25 años a todo el mundo tirándole mierda a los demás”.

La causa

Según consta en el expediente, el 21 de septiembre de 2003, alrededor de las 23.30, Schaerer ingresaba al garage de su casa en el barrio ex Aeroclub de la ciudad de Corrientes, cuando fue interceptado por cuatro personas armadas que circulaban en un Fiat Duna, al cual lo obligaron a subir.

Al cabo de unos minutos frenaron la marcha y se cambiaron a un Chevrolet Corsa, que se dirigió hacia el sur hasta la Ruta 12, para luego adentrarse en la provincia de Corrientes y dirigirse a un galpón ubicado en el kilómetro 7,4 de la Ruta Nacional 118, donde la víctima permaneció cautiva los siguientes dos días en el interior de una casilla de madera.

El 24 de septiembre, los captores trasladaron al joven a Paso de los Libres, donde lo retuvieron aproximadamente 15 días en una chacra situada en la intersección de la calle Ernesto Montiel y la Ruta Nº 117, para luego llevarlo a una casilla del paraje Ombucito, tras lo cual fue sacado del país con destino a la ciudad brasileña de Uruguaiana.

Desde la madrugada del 22 de septiembre los captores —a través de distintos medios— se comunicaron con la madre y el hermano de la víctima, y con su padre, que ya vivía en Paraguay. Inicialmente se exigió un rescate de 5 millones de dólares. El 6 de noviembre de 2003, por indicación de los secuestradores, la madre de la víctima se dirigió a Ciudad del Este, en la Triple Frontera, donde entregó a unos “intermediarios” la suma de USD 277.500 por la liberación de su hijo.

Como se determinó posteriormente en el juicio oral en el que fueran condenados varios integrantes de la banda, el rescate se repartió en un hotel de la ciudad brasileña de Curitiba. Sin embargo, a Christian Schaerer nunca lo liberaron.

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